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Si habéis leído el post anterior (que os recomiendo no por el propio post sino para que aprendáis con los comentarios) podréis entender éste.

Después de la magistral lección de mi querida Servetus no he podido evitar recordar el duelo a espada entre Cyrano y Valvert en la cuarta escena del acto primero de la universal obra de Edmond Rostand.

Y que quede constancia de que esto no es otra cosa que una reverencia y una cariñosa muestra de respeto y gratitud. Vayan estos versos con mi más sincero afecto:

Cyrano.- Voy.(Declamando)
“Duelo rimado
en el palacio de Borgoña habido
entre un poeta, Bergerac llamado,
y un vizconde insolente y presumido”
Valvert.- ¿Qué es eso?
Cyrano.- El título.
Valvert.-¡Ya!
Público.- ¡Plaza!-¡Plaza!-¡El lance es chusco!-¡Callarse!
Cyrano.- (Cerrando un momento los ojos)
Un momento: busco
mis consonantes… ¡Ahí va!
(Haciendo lo que dice.)
Tiro con gracia el sombrero;
la capa gallardamente
dejo caer; sonriente
y ágil, mi espada requiero.
Como Scaramouche ligero,
lindo como Celadón,
te prevengo, Myrmidón,
que al finalizar, te hiero.
(Primer encuentro.)
Cortarte las alas quiero.
¿Por donde mecharé el pavo?
¿Por la pechuga o por el rabo?
¿Una en segunda? La espero.
Fino voltea mi acero.
Las cazoletas -din-don-
doblan por ti… En el alón
al finalizar te hiero.
Falta un consonante en “ero”.
Torpe al reñir como un niño
y más blanco que el armiño,
tú me lo das: Majadero.
Para este golpe certero.
¡Tente firme, Ladrón!
Cierro la línea. Atención,
que al finalizar te hiero.
(Anunciando con solemnidad.)
FINAL
Llegó tu instante postrero,
al quite estoy; me retiro…
¡Una! ¡Dos! ¡Ahí va! ¡Me tiro!
(Tirándose. El vizconde vacila; Cyrano saluda.)
¡Y al final te hiero!

Extracto de “Cyrano de Bergerac” de Edmond Rostand. Colección Austral. Editorial Espasa Calpe

José Ferrer como Cyrano de Bergerac (1950)

Querida Servetus, nunca, nunca dejes de corregirme
(Reverencia)