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Mis disculpas, primero, por haber desatendido el blog durante tanto tiempo. Me pierdo a menudo. Un viejo vicio de cuando intentaba estar pendiente de todo y abarcaba mas cosas de las que un ser humano razonable se ocuparía, me correspondieran o no.

Tras años de estrés inútil, un montón de trabajo que no me ha llevado a ninguna parte, un ansia febril por tener contento a todo el mundo y kilos de carne sobre mis huesos para dos como yo (porque para el que no me conozca, yo siempre he estado gorda como una cebolla) me encuentro en un punto de inicio. Otra vez. Pero esta vez el primer paso ha sido más corto y diferencia de la anterior ahora quiero vivir POR MI.

Que nadie se alarme. Podía haber sido grave, de hecho podría haber muerto de un paro cardíaco o un derrame cerebral, pero ya no lo es. Ha sido duro para mí, pero empiezo a asumir que tendré que tomar pastillas contra la hipertensión por un tiempo, así que mi presión arterial está volviendo a la normalidad. Como veis una vez más podemos reconocer la sabiduría de ramón de Campoamor cuando escribió “nada es verdad ni es mentira, todo es según el color del cristal con que se mira”.

Todos necesitamos razones para hacer las cosas, unos sólidos principios y otros meras excusas, pero al fin y al cabo, una patada en el culo que nos empuje a movernos. Por supuesto yo tengo ahora una suela de zapato tatuada en mi enorme culo.

Hace ya casi dos meses que empecé a dormir mal y a tener unas pesadillas tan extrañas que al final asumí que mi cerebro estaba reajustándose como un puzzle. En fín, era más comodo eso que pensar que estaba volviéndome loca. Mas extraño es que casi sin darme cuenta dejé de fumar (y este es el único mál vicio que tenía). Todavía no se como me ha resultado tan poco traumático pero demos gracias por eso. Y además empecé a ser consciente de la cantidad de peso que debía perder (porque saber que estás gordo y ser consciente del daño que te hace son dos cosas muy distintas).

Mi cuerpo me enviaba señales desesperado y yo no sabía que pasaba hasta que providencialmente mi padre compra una máquina para medir la presión arterial y canta alto y fuerte como Plácido Domingo: “Como sigas así te mueres”. Me cagué por la pata abajo.

Resultado: de momento llevo casi tres semanas comiendo más sano de lo que nunca he comido en mi vida, hago ejercicio todos los días con los médios de que dispongo y medito (de meditación trascendental, si. Siempre he pasado por rarita así que esto no cambiará las cosas). Creo que esta vez he encontrado el camíno, mi camino, y estoy dispuesta a seguirlo hasta donde llegue, dejando que el resto del mundo lo enriquezca, en lugar de ir buscando “no se qué” y perderme por los caminos retorcidos que no me llevan a ninguna parte. Y no pienso pasarme media vida tomando pastillas.

Dicho todo esto solo me resta mostraros en que pienso convertirme:

Bueno, una versión tamaño hobbit de Xena con ojos marrones (y una espada súper grande como esa je je)

Preparáos para el miedo.😉